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Los trabajos realizados en la localidad de Bonilla de la Sierra, financiados por la Diputación de Ávila, han permitido descubrir que su muralla se construyó entre los siglos XIII y XIV.

Los trabajos se han enmarcado en una línea de ayudas, dotada con 50.000 euros, que la Diputación de Ávila ha destinado en el presente ejercicio a la recuperación y puesta en valor de recintos amurallados en municipios de la provincia que cuentan con la declaración de conjunto histórico o están en trámites de obtenerla y de la que se han beneficiado también Arévalo, El Barco de Ávila, Madrigal de las Altas Torres y Piedrahíta.

En el caso de Bonilla de la Sierra, la actuación, que se ha desarrollado entre los meses de agosto y noviembre, ha permitido trabajar en unos 30 metros del recinto amurallado de la localidad, con el objetivo de determinar su origen, que ha quedado acotado a los siglos XIII-XIV, según ha explicado el diputado de Cultura, Patrimonio, Juventud y Deporte, Eduardo Duque.

Asimismo, en el transcurso de las excavaciones, se han encontrado restos de cerámicas y una fíbula de bronce de época vettona que correspondería a algún abalorio conservado, ha detallado Jesús Caballero, de la empresa Castellum, que ha realizado los trabajos arqueológicos.

La intervención en la muralla de Bonilla de la Sierra se ha realizado en los dos últimos ejercicios, en el marco del programa de ayudas desarrollado por la Diputación de Ávila, que ha posibilitado la intervención, por primera vez, en el recinto amurallado del municipio, de 1,1 kilómetros de longitud.

Los trabajos han permitido acotar las fechas de su origen, establecido entre los siglos XIII-XIV, que hasta ahora se desconocía. El proceso de desamortización del siglo XIX, sin embargo, provocó un importante expolio, hasta el punto de dejar prácticamente sin piedras los lienzos de la muralla.

Las obras intramuros acometidas en el lienzo sur del recinto han dejado al descubierto hasta dos niveles sucesivos de pavimento, a modo de opus signinum (mortero de cal, arena y pequeños fragmentos de roca), que se encontraban en un avanzado estado de deterioro, por lo que no sólo ha habido que protegerlos, cubriéndolos, sino que, además, impiden continuar profundizando por esta zona, dado que la muralla, hacia el interior, conserva en torno a metro y medio de alzado.

Esta intervención, además de por los importantes datos arqueológicos que ha permitido certificar, supone para la localidad de Bonilla de la Sierra, según ha indicado su alcalde, Honorio Rico, dar a conocer nuevos aspectos que ponen en valor el ya de por sí rico patrimonio con el que cuenta el municipio, lo que ayudará a atraer más visitantes y a impulsar la economía local.